Bricolaje como terapia efectiva
Es fácil reconocer los beneficios del bricolaje desde el punto de vista práctico, el ahorro económico que supone, la personalización del producto que queremos modificar o construir a nuestros gustos, necesidades y perfectamente adaptado a nuestro espacio, el desarrollo de las habilidades prácticas y creativas que implica, y la conexión con un modo de vida menos consumista y mas sustentable, al reutilizar y reciclar productos para crear un cambio y darles una nueva vida.
Pero, además de estos beneficios prácticos, en la era en la que cada vez se fomenta y se le da la importancia que merece a la salud mental para nuestro bienestar personal, el bricolaje puede ayudarnos en gran medida, pues trae consigo numerosos beneficios psicológicos que pueden ayudar de manera muy simple a mejorar nuestra calidad de vida.
A través de las tareas que implicar cualquier proyecto de bricolaje, conseguiremos relajarnos y desconectar de nuestras preocupaciones cotidianas, ya que necesariamente exigen que prestemos plena atención al proyecto que realizamos y nos obliga a enfocarnos en el momento presente.
El hecho de elegir por nosotros mismo realizar ese proyecto, por gusto y en nuestro tiempo libre sin sentir presión de tiempo para terminarlo, hace que consigamos ralentizar el ritmo, nos relajamos y nos sentimos más conectamos con lo que hacemos, consiguiendo una implicación mayor, más emocional y personal con ese proyecto.
A todo esto, añadimos el uso de los sentidos: tacto porque realizamos tareas manuales que mejoran la concentración y la memoria; la vista a la que sumaremos mayores beneficios si utilizamos colores, ya que estos activan y estimulan el cerebro consiguiendo cambiar a un mejor estado de ánimo; el olfato al ser estimulado por los diferentes olores de los materiales que utilizamos ayuda a la memoria y la relajación; y por último, al exigir atención y concentración estimulamos el oído para identificar los sonidos que se producen en el medio y nos ayuda a trabajar, activando la concentración y el enfoque, si además añadimos música mientras realizamos nuestro proyecto incentivamos la relajación.
Se ha demostrado que cuando realizamos las tareas o el proyecto de bricolaje que hemos escogido, los principales beneficios psicológicos que nos aporta son:
- Reducir el estrés, la ansiedad y conseguir desconectar y disfrutar en tiempo presente.
- Estimular la creatividad.
- Potenciar la capacidad de resolución de problemas.
- Aumentar la autoestima al vernos capaces de realizar, modificar y construir cosas desde cero por nosotros mismos.
- Desarrollar la inteligencia espacial, visual y de representación geométrica.
- Aumentar la satisfacción personal, por el proyecto finalizado, el ahorro económico y la gran implicación personal e incluso emocional que supone.
Así que ya sabes, encontrar ese ratito en el que poder realizar un proyecto de bricolaje que tengas en mente y que no considerabas tan importante para darle prioridad, … quizás ahora conociendo todos los beneficios, además de prácticos, personales y psicológicos que te puede aportar, podría ser tu mejor terapia.